miércoles, 3 de octubre de 2007

Morir para vivir


El sábado 29 de septiembre de 2007 se casó Daniela García. La joven había sufrido la mutilación de sus extremidades por un ferrocarril hace casi cinco años. Daniela entró a la iglesia de los Sagrados Corazones de Manquehue caminando como una princesa, vestida de blanco y del brazo de su príncipe azul.

Su novio, Max Strube, la acompaña desde hace ocho años. Desde antes del accidente. Cuando Daniela no tenía las prótesis que la acompañan ahora. Cuando ella era una desconocida estudiante de medicina de la Pontificia Universidad Católica.

Daniela ahora es doctora en rehabilitación. Está especializándose en fisiatría y trabaja 44 horas semanales en el subterráneo de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Sus compañeros de trabajo aseguran que es una mujer cercana y alegre y afirman que todos ya la quieren, a pesar de los pocos meses que lleva en el hospital.
A Daniela no le gusta ventilar su vida privada. Tampoco le gusta la exposición mediática. Sin embargo, ha aparecido en los medios en momentos cruciales, como en la Teletón 2003. En esa ocasión Daniela le pedía ayuda a la gente para poder llegar a la meta, que estaba bien lejana. Con este gesto, la cruzada solidaria consiguió juntar el dinero estimado.

En el 2004 la joven publicó un libro con su experiencia: Elegí Vivir. Fue tal el éxito de ventas que se convirtió rápidamente en best seller. Después del libro, le ofrecieron hacer una película, pero ella no aceptó.

En la ceremonia de su matrimonio asistieron 200 personas. Entre los invitados estaba el mismísimo rector de la Universidad Católica, Pedro Pablo Rosso.

Daniela realiza su vida como cualquier persona normal: maneja su propio auto, camina, atiende pacientes, estudia y hasta se casa. El accidente no la paralizó. La hizo moriren un momento para luego volver a vivir.

miércoles, 29 de agosto de 2007

El Loco de Asís

Hermano Sol, Hermana Luna, de Franco Zefirelli, pretende ser la versión cinematográfica de la vida y obra del santo de la pobreza y de los animales: San Francisco de Asís. La película está llena de saltos de tiempo y símbolos que la hacen ser un relato que juega con el público y lo interpela a descubrir qué hay más allá.

La narración parte desde la mitad de la historia y nos muestra a un Francisco que vuelve muy débil de la guerra. En su lecho de enfermo François, como lo llama su madre, empieza a soñar, o a recordar tal vez, su vida anterior. Se muestran imágenes de Francisco y sus amigos andando a caballo, persiguiendo a las chicas del pueblo, pasándolo bien en la taberna. Se intercalan los textos de esa vida de antes con imágenes de Francisco en cama ardiendo en fiebre en el presente. Así transcurre la primera parte de la cinta hasta que el joven italiano se recupera y comienza su conversión.

Desde el principio la música juega un papel protagonista: es el hilo conductor que une escenas y da ambientes de tensión, suspenso y, sobre todo, de paz y recogimiento. Los colores y la fotografía son de particular delicadeza: todo es bello y natural. Los prados y paisajes están “pintados” con especial esmero pues el mensaje que quiere dar el director no puede ser otro que el de la transformación milagrosa de Francisco. Predominan las imágenes y la música por sobre los diálogos y textos de los personajes. Los símbolos son trascendentales en el relato: los colores, el vuelo de los pájaros, el sonido de las campanas y de la naturaleza. Es una película muy poética.

Las historias anexas se van desprendiendo de la del protagonista a medida que los personajes son presentados. Así nos enteramos del rencor que guarda Paolo, de la infinita inocencia (que raya en la torpeza) de Giocondo, de la valentía y gallardía militar de Bernardo, de la santa piedad e infinita misericordia de Clara, de la ambición y visión económica del mercader Pietro Bernardone, el padre de Francisco, o del infinito amor y ternura de Madame Pica, la madre del personaje principal. Mientras, la gente del pueblo le grita a Francesco “¡eres un loco!”, “¡la guerra te volvió demente!” y toda clase de insultos, mofándose cruelmente del hijo del gran mercader.

Luego de varios saltos importantes de tiempo, Zefirelli muestra un final totalmente abierto, pues no presenta un formato acabado ni convencional. En el desarrollo del film se aprecia el conflicto de intereses de los partidarios y los que están en contra de que Francisco forme una Orden Religiosa. En la última escena se ve al santo junto a un puñado de hermanos que lo siguen en una audiencia en pleno con el Papa, tratando de que él mismo les brinde el permiso. El Sumo Pontífice finalmente se los da y Francisco y los demás se vuelven a Asís. Y sin previo aviso, abruptamente, el espectador se encuentra leyendo los créditos de la producción. No se sabe si la pequeña comunidad de frailes logra o no el objetivo de fundar su Orden. Eso lo completa usted.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Superstar!!!!


Súper estrella, súper nova, súper Pipe... Jeje, es mi firma cibernética.

Estas dos palabras, "Pipe Superstar", ya son altamente reconocidas en la enorme red de redes que es Internet.

Y qué le voy a hacer, puh... si la pega del actor, del cantante, del bailarín y del artista en general llama la atención de la gente, uno se empieza a creer superstar.

La clave es buscar algo que haga que siempre mantengamos los pies en la tierra.

En mi caso son mis amigos y mi familia cercana.

Cómo los amo!!!!




Yap, esto es sólo el comienzo... Lo de Superstar recién empieza.