miércoles, 29 de agosto de 2007

El Loco de Asís

Hermano Sol, Hermana Luna, de Franco Zefirelli, pretende ser la versión cinematográfica de la vida y obra del santo de la pobreza y de los animales: San Francisco de Asís. La película está llena de saltos de tiempo y símbolos que la hacen ser un relato que juega con el público y lo interpela a descubrir qué hay más allá.

La narración parte desde la mitad de la historia y nos muestra a un Francisco que vuelve muy débil de la guerra. En su lecho de enfermo François, como lo llama su madre, empieza a soñar, o a recordar tal vez, su vida anterior. Se muestran imágenes de Francisco y sus amigos andando a caballo, persiguiendo a las chicas del pueblo, pasándolo bien en la taberna. Se intercalan los textos de esa vida de antes con imágenes de Francisco en cama ardiendo en fiebre en el presente. Así transcurre la primera parte de la cinta hasta que el joven italiano se recupera y comienza su conversión.

Desde el principio la música juega un papel protagonista: es el hilo conductor que une escenas y da ambientes de tensión, suspenso y, sobre todo, de paz y recogimiento. Los colores y la fotografía son de particular delicadeza: todo es bello y natural. Los prados y paisajes están “pintados” con especial esmero pues el mensaje que quiere dar el director no puede ser otro que el de la transformación milagrosa de Francisco. Predominan las imágenes y la música por sobre los diálogos y textos de los personajes. Los símbolos son trascendentales en el relato: los colores, el vuelo de los pájaros, el sonido de las campanas y de la naturaleza. Es una película muy poética.

Las historias anexas se van desprendiendo de la del protagonista a medida que los personajes son presentados. Así nos enteramos del rencor que guarda Paolo, de la infinita inocencia (que raya en la torpeza) de Giocondo, de la valentía y gallardía militar de Bernardo, de la santa piedad e infinita misericordia de Clara, de la ambición y visión económica del mercader Pietro Bernardone, el padre de Francisco, o del infinito amor y ternura de Madame Pica, la madre del personaje principal. Mientras, la gente del pueblo le grita a Francesco “¡eres un loco!”, “¡la guerra te volvió demente!” y toda clase de insultos, mofándose cruelmente del hijo del gran mercader.

Luego de varios saltos importantes de tiempo, Zefirelli muestra un final totalmente abierto, pues no presenta un formato acabado ni convencional. En el desarrollo del film se aprecia el conflicto de intereses de los partidarios y los que están en contra de que Francisco forme una Orden Religiosa. En la última escena se ve al santo junto a un puñado de hermanos que lo siguen en una audiencia en pleno con el Papa, tratando de que él mismo les brinde el permiso. El Sumo Pontífice finalmente se los da y Francisco y los demás se vuelven a Asís. Y sin previo aviso, abruptamente, el espectador se encuentra leyendo los créditos de la producción. No se sabe si la pequeña comunidad de frailes logra o no el objetivo de fundar su Orden. Eso lo completa usted.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Superstar!!!!


Súper estrella, súper nova, súper Pipe... Jeje, es mi firma cibernética.

Estas dos palabras, "Pipe Superstar", ya son altamente reconocidas en la enorme red de redes que es Internet.

Y qué le voy a hacer, puh... si la pega del actor, del cantante, del bailarín y del artista en general llama la atención de la gente, uno se empieza a creer superstar.

La clave es buscar algo que haga que siempre mantengamos los pies en la tierra.

En mi caso son mis amigos y mi familia cercana.

Cómo los amo!!!!




Yap, esto es sólo el comienzo... Lo de Superstar recién empieza.